Devocional. 2 de agosto, 2016.

Aca tuvimos a un burrito una temporada, su nombre: Filemón. Alli descubri que los burros pueden ser muy tiernos, sociables e inteligentes aparte de fuertes. ¿Por que entonces usamos la palabra “burro” como derrogativo? Porque son muy necios. No son dóciles. No es fácil guiarlos.
Estoy llegando a entender que cuando el corazón bombea orgullo, unas compuertas cierran los oídos y nos es imposible escuchar consejo, recibir dirección.
La medicina para esta enfermedad es: humildad.
Un reconocimiento de que nuestra sabiduria e inteligencia tienen límites.
Contraste:
“¡Ay de los sabiis en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos!”. Is. 5:21
“Si quisieres y oyereis, comeréis el bien de la tierra” Is. 1:19

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